Parque de la vida: el Central Park de Armenia (Quindío)

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Parque de la vida: el Central Park de Armenia (Quindío)

Tengo que reconocer que las dos primeras veces que le escuché esta expresión a David Manrique (el de Verdes Pensamientos) pensé que era un tanto pretenciosa y aunque aún no he tenido la oportunidad de conocer Central Park en la gran manzana, si he recorrido con mucho asombro y emoción la extensión del Golden Gate Park en San Francisco; así que mi punto de referencia me llevaba a pensar que al parque de la vida le faltaba mucho pelo pa tanto moño.

Así que a la primera oportunidad que tuve de recorrer el parque con la mirada de este visionario, me enfile a disfrutar de un recorrido guiado en cuerpo, mente y espíritu por él.

La primera sorpresa me la lleve en la puerta de entrada, al descubrir que diversos grupos encuentran en este parque central (central park) un espacio donde expresar y compartir sus pasiones; es así como ya es posible disfrutar de talleres de pintura, jardinería, fotografía, música, yoga y deleitarse con senderos temáticos, picnics y una gran diversidad de eventos en la media torta.

Parque de la vida - Actividades

Mientras daba mis primeros pasos al interior del parque y justo después de pagar los $1.500 o $2.000 pesos que vale la entrada, el camino que pisaba aunque parecía ser el mismo, tenían en esencia cambios importantes, principalmente porque la sensación de abandono presente en mis otras visitas fue reemplazada por el protagonismo de una vegetación abundante, llena de colores y aromas que parecía decirme: estoy aquí para que compartamos.

El recorrido a cargo de Manrique inicio conociendo el lado más humano del parque, tuvimos la oportunidad de estrechar las manos de aquellos que hoy entregan muchas de sus horas de vida al cuidado, preservación y renovación de cada rincón de estos 8.200 metros cuadrados; entre ellos hay funcionarios del parque, del Sena, de la Universidad del Quindío y muchos voluntarios, quienes encontraron en la jardinería, la preservación de las instalaciones y el estudio de la flora y fauna del lugar, su conexión con la vida y un inductor importante para trascender más allá de la existencia física, pues son ellos quienes están cuidando y llevando a su máxima expresión, al pulmón verde de esta ciudad que con el crecimiento incontrolado del turismo, la construcción y un estilo de vida consumista, ha ido perdiendo su capacidad de auto-renovarse.

Parque de la vida - Personas a cargo

Después de esta inspiradora pausa, nos pusimos en marcha hacia los senderos ecológicos del parque, que para mi sorpresa ahora son mucho más extensos y ofrecen un inmersión total con el verde de nuestra región; durante el recorrido nos topamos con un puente que ni sabía que existía, una quebrada que se resiste a morir a manos de la tierra infértil que deja a su paso la proliferación de la industria inmobiliaria y tanta, tanta naturaleza, que por momentos olvidé que estaba en medio de la capital Quindiana.

Cuando mi mente se resistía a recordar donde se encontraba, bastaba con levantar la mirada para que el edificio del Hotel Mocawa me recordará que el paisaje cultural cafetero ahora tiene que mimetizarse con la jungla de concreto que crece alimentada por la avaricia humana… o de qué otra manera podemos explicar que una fotografía como esta, tenga que ser empañada por los últimos pisos de un edificio que no creo que se pueden llenar, ni en temporada alta.

Parque de la vida - Paisaje

Estos nuevos senderos recorridos por niños, jóvenes y adultos, en muchas ocasiones acompañados por sus mascotas, presentan la oportunidad de olvidarse de la jungla de asfalto que rodea el parque y conectarnos con nuestras raíces nómadas, ya sea para sumergirnos en mundos de fantasía inspirados por nuestra imaginación y sueños, o despertar nuestros sentidos y deleitarnos con los aromas, colores y sabores, que la naturaleza ha reservado para aquellos afortunados que pueden realizar una pausa y dedicarse solamente a contemplar.

Después de un par de horas de recorrido, los caminos comenzaron a hacerse más familiares para mí, pues estos nuevos senderos se conectan con los antiguos y poco a poco nos van alejando de la vegetación para conectarnos de nuevo con la urbe; en una de esa intersecciones nos encontramos con una de las huertas de Verdes Pensamientos, un espacio creado para que los más chicos aprendan a través de la co-creación y la experimentación abierta, que en la naturaleza está la respuesta a la abundancia necesaria para poder disfrutar los años venideros.

Parque de la vida - Huerta Verdes Pensamientos

Así que querido lector, quiero invitarlo a que se deje sorprender nuevamente por un parque que lleva muchos años reinventándose y que posiblemente esté de último en su lista de planes para el fin de semana, pero que hoy en día le ofrece senderos ecológicos, avistamiento de aves, pista de patinaje, canchas de tenis, huertas, zonas de reforestación, zonas para niños, conciertos, talleres, exposiciones, helados, cafés, agua, arte y la oportunidad de escuchar nuevamente a su corazón y pensamientos.

Espero encontrármelos pronto, ya sea disfrutando de una caminata, un picnic o haciendo algo de deporte… y que utilicemos juntos a este maravilloso parque como excusa para coincidir.

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